10 Cascadas de Galicia que no te puedes perder

Galicia Turismo Rural   |   17 Julio 2021   |   Naturaleza

Las cascadas de Galicia son parte del paisaje natural de la tierra de los mil ríos.

Si te alojas en cualquiera de los establecimientos de turismo rural de Galicia siempre tendrás varias de ellas cerca. En muchas de ellas podrás vivir la experiencia única de bañarte en una poza de aguas cristalinas y dejarte acariciar por el masaje natural de sus frías aguas.

Aunque es imposible mencionarlas todas, ni siquiera las más destacadas, hemos realizado una pequeña selección para que descubras las cascadas de Galicia, desde las más espectaculares a algún rincón escondido donde podrás disfrutar a tu aire, lejos de aglomeraciones y rodeado de naturaleza. La palabra más común en gallego para “cascada” es fervenza, que hace alusión a que el agua burbujeante parece hervir (ferver en gallego) cuando cae con toda su fuerza.

 

Fervenza do Toxa

Una de las más espectaculares y conocidas cascadas de Galicia, la Fervenza do Toxa es parada obligada para el visitante que desee sumergirse en la naturaleza. Situada en el Concello de Silleda, con sus más de 60 metros de caída vertical, compite por ser la más alta de Galicia aunque, como suele suceder en estos casos, la controversia está servida. Está bien señalizada y el acceso desde la zona de aparcamiento es un corto paseo por un maravilloso bosque muy bien conservado. No te pierdas, además de bajar a la cascada, la vista desde el mirador, también señalizado. Desde allí podrás realizar varias rutas de senderismo. Una de ellas te llevará hasta el cercano Monasterio de Carboeiro, una joya arquitectónica en otro paraje singular.

 

Fervenza de Ézaro

Sin duda, una de las cascadas de Galicia más emblemáticas. Situada en plena Costa da Morte y a pocos kilómetros de Fisterra,  el río Xallas se precipita en el mar desde la mole de granito rosado del Monte Pindo, formando una hermosísima cascada. El acceso es muy sencillo, ya que se encuentra junto a una central eléctrica donde puedes dejar el coche. Un corto paseo por una pasarela de madera te llevará directamente allí. La Fervenza de Ézaro cuenta con iluminación nocturna y en las cercanías puedes alquilar un kayak. No te pierdas la subida al cercano mirador (se puede subir en coche, aunque cuidado con la fuerte pendiente) desde donde tendrás unas vistas que te dejarán con la boca abierta. Como guinda del pastel, puedes subir al Monte Pindo, conocido como el Olimpo Celta con sus curiosas formaciones rocosas o bañarte en las tranquilas playas que encontrarás a muy poca distancia.

 

Fervenza das Hortas

Esta es una de las joyas escondidas de las cascadas de Galicia. Situada en el corazón de Galicia, a caballo entre Touro y Arzúa y no lejos del Camino de Santiago, esta cascada de más de 30 metros de caída es de las más bonitas de nuestra tierra. Muy accesible tras un corto paseo, también pasan por allí dos rutas de senderismo que merecen la pena. En el blog Fervenzas de Galicia tienes todos los datos para acceder.

 

Fervenza de Toxosoutos

En el Concello de Lousame, entre Santiago y Noia, encontramos esta cascada formada por dos saltos consecutivos y situada en un entorno privilegiado, junto al antiguo monasterio de San Xusto de Toxosoutos rodeada de un denso bosque de ribera. Es un lugar ideal para darse un chapuzón en días calurosos de verano. La zona es de fácil acceso y está acondicionada con escaleras y pasarelas de madera. Se trata de un auténtico remanso de paz, una pequeña sinfonía de agua, piedra y bosque que invita a relajarse y dejar volar tus pensamientos.

 

Fervenza de Belelle

45 metros de caída convierten a la Fervenza de Belelle  en una de las más impresionantes cascadas de Galicia. Situada en el municipio de Neda, muy cerca de la ciudad de Ferrol, es de fácil acceso por una pista asfaltada y señalizada que parte de la aldea de O Roxal y lleva a una minicentral eléctrica, desde donde parte un sendero que nos llevará hasta ella en pocos minutos. El agua cae con bastante fuerza y crea una nube de agua, por lo que es fácil mojarse. Muy cerca, también señalizado, hay un mirador desde el que puedes contemplarla desde más lejos. 

 

Seimeira de Vilagocende

Seimeira es como se denomina a las cascadas en esta zona de Galicia. Estamos en A Fonsagrada, un auténtico paraíso natural en el norte de la provincia de Lugo, ya muy cerca de Asturias. La Seimeira de Vilagocende compite con la Fervenza do Toxa por el título de la más alta de Galicia. Todo depende desde dónde se mida. Lo que sí es seguro es que se trata de un salto de agua que parece sacado de un cuento de hadas, rodeado de bosque y de muy fácil acceso por un sendero de poco más de un kilómetro. Sin lugar a dudas, un lugar mágico que debes visitar en esta zona de Galicia. 

 

Fervenza das Brañas

Volvemos al centro de Galicia, esta vez al municipio de Toques, donde encontramos otra de las cascadas de Galicia más emblemáticas, aunque esta es mucho menos conocida.  La Fervenza das Brañas tiene unos 40 metros de altura y junto a ella encontrarás un antiguo molino, algo que es muy habitual en todos los ríos y arroyos de Galicia. Se puede llegar en coche hasta ella y está muy bien señalizada. 

 

Parque de Natureza Río Barosa

En pleno Camino Portugués, en el municipio pontevedrés de Barro, encontramos esta zona recreativa, construida al pie de una ancha cascada con unos 30 metros de desnivel. Además de la espectacularidad de la cascada en sí, aquí encontrarás un magnífico ejemplo del ingenio de nuestros ancestros para aprovechar la fuerza del agua para moler el grano. Nada menos que diecisiete molinos se distribuyen a lo largo de la caída del agua. Aquí se molía el grano por turnos tras la cosecha y, como en todas las zonas de molinos, la espera acababa convirtiéndose en una fiesta popular en la que se comía, bebía, cantaba y bailaba mientras se aguardaba turno para moler. De ahí procede el baile tradicional más conocido de Galicia, junto con la música que la acompaña: la muiñeira.

 

Fervenza de Augacaída

En plena Ribeira Sacra, en el municipio lucense de Pantón, encontramos esta joya natural. La Fervenza de Augacaída no es tan accesible como las anteriores, pero el sendero ha sido acondicionado con escaleras y pasarelas de madera en los puntos más difíciles. Con una caída de unos 40 metros, esta fervenza es uno de los lugares mágicos y poco conocidos de la Ribeira Sacra. El camino de acceso tiene alrededor de dos kilómetros y parte de las proximidades de la aldea de Marce. Ten en cuenta que el desnivel que hay que salvar es importante, por lo que reserva fuerzas para la subida. Esta fervenza está tan escondida entre un espeso bosque que sabrás que está ahí por el sonido de sus aguas, pero no la verás hasta casi haber llegado a ella, lo que aún le da más encanto. 

 

Fervenza de Castriz

Situada en el municipio de Santa Comba, a mitad del camino de Compostela a Fisterra, la Fervenza de Castriz fue convertida en una preciosa área recreativa sin restarle un ápice de espectacularidad.. Con un acceso muy sencillo, ya que puedes llegar en coche hasta pocos metros, esta fervenza cuenta con molinos restaurados, área de picnic y pasarelas de madera. Ideal para comer o merendar con niños. Te dejamos  un vídeo cortesía de Casa do Ghabino, que encontrarás muy cerca, que permite ver la fervenza a vista de pájaro.

 

Bonus track: Fervenza do Pozo Negro

Esta no es una fervenza grande ni muy espectacular. La hemos escogido como ejemplo de los miles de pequeños paraísos que se encuentran diseminados por toda la geografía de Galicia. Situada en el municipio de Brión, a pocos kilómetros de Santiago de Compostela y muy cerca del río Tambre, esta pequeña cascada y su correspondiente poza de aguas frías y oscuras se encuentran en medio de un bosque. Es totalmente accesible para personas de cualquier edad en un corto paseo desde las aldeas de Ons o A Igrexa. Si te alojas en un establecimiento de turismo rural en cualquier punto de Galicia, seguro que te orientarán sobre dónde encontrar sitios similares muy cerca. Un remanso de paz para el cuerpo y la mente.

Esta es una pequeñísima selección de los cientos, posiblemente miles, de cascadas en Galicia. Grandes o pequeñas, concurridas o solitarias, las cascadas forman un todo indisoluble con el bosque. Lugares llenos de magia que te recargarán las pilas si te dejas llevar por el sonido del agua. 

Recuerda que estamos hablando de espacios naturales, muchos de ellos protegidos, que son hábitat de muchas especies animales y vegetales. Esta es su casa, por lo que si decides visitarla, respeta el entorno y déjalo igual que lo encontraste. Nuestra recomendación es que no grites ni hagas mucho ruido. Simplemente siéntate, date un baño si el lugar lo permite y deja que tus sentidos se empapen de la belleza que te rodea. Además, en el bosque el silencio tiene premio: es la única forma de que alguno de sus habitantes se deje ver.